










laro está que lo más divertido de las películas de Arnold Schwarzenegger ha sido siempre el ver cómo un sólo apellido es capaz de abarcar completamente el ancho del formato 16.9. Después de eso, el film normalmente viene en picada hasta llegar a los créditos verticales del final, donde otra vez la columna se le va al editor al demonio, formando una especie de título con toldito. No sería descabellado suponer que el primer Schwarzenegger en realidad hubiese sido "Pérez", y que un buen día haya dicho: "¡Qué carajo! ¡Ponéme un apellido con todas las letras que no use nadie!".
Interpretación artística de Schwarzenegger estudiando los diálogos del Terminator caribeño. Nótese camisa anudada a la usanza tropical para ir entrando en personaje. En otro orden: ¿Alguien puede decirme qué es esa cosa verde ahí al lado del zapato? ò__Ò
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Mas allá de árboles genealógicos; el hoy político, forzudo a fuerza de cara de nabo, tuvo la suerte de participar en dos grandes películas de acción: Predator y Terminator. Esta última, entre otros aciertos, logró encontrar el papel ideal para Arnold. O sea: Expresión de nabo, boca cerrada todo el tiempo para no mostrar los big incisivos, movimientos fingidos 100%, y ser grandote.
Pero como tantas otras veces, llegó la segunda parte, y algún productor búho dañino le dijo: "Arnold querido, si querés llegar a alcalde con esa jeta, tenés que hacer de máquina destructiva mortal del futuro buena. O sea, vamos a mandar al T-800 a unas vacaciones en nuestra choza de Puerto Rico y va a volver bueno, con instinto paternal y con un acentito caribeño soltando sus líneas con sabrosuraaa!!". Cuando salía de la mansión del productor ojeando el guión, estoy seguro de que Arnold, al mejor estilo Stanislavski, iba ensayando para sí: "Hasta la vista, baby... Hasta la vista, baby..."
Pues resulta que lo mismo estaría pasando en Sinking Spring, Pensilvana, y todo el mundo tan tranquilo ...

SINKING SPRING, Pensilvania. -- Cuando Libby, la perra de terapia de 14 años, entra en una habitación, todos los rostros se iluminan. Es cuando Libby se planta firmemente en el umbral y se niega a entrar que las cosas se complican. Su dueña dice que la caniche de terapia sabe cuando alguien está a punto de morir, según consigna la cronista médica de NBC Cherie Bank.
¡Que el diablo me lleve! ¡Claro! ¿Porque Oscar era gato, no? Tenía que aparecer una Lassie que es el mejor amigo del hombre, ¿no? La mascota que tendría Superman.
Pero, ¿a qué clase de conclusiones llega esta gente? Claro, el perrito es más cariñoso, te mete el hocico en la entrepierna a la primera cita, te trae el palito... Por favor, ¿no es acaso suficiente y desbordante la masiva cantidad de series televisivas de médicos, anestesiólogos, enfermeras, Grey, y toda esa farándula de estetoscopio por corbata; que ahora también tenemos que llevar a los bichos a los nosocomios? ¿Qué pasó con aquellos perros que se perdían y cruzaban todo el país para volver a casa? No, chiquito, ahora todo es más místico; ahora los perros miran House y The Twilight Zone. En fin.

"Las primeras veces que sucedió, no terminaba de darme cuenta", dice Marge Stiller, la dueña y entrenadora de la caniche. Stiller asegura que cuando Libby se niega a traspasar el umbral, se debe a que "ella tiene la habilidad de saber -no me atrevo a usar la palabra 'predecir'- de saber cuando una persona fallecerá en las siguientes 24 horas".
Doña Stiller: Dejando de lado lo gordausurera que puede llegar a ser y lo extremadamente enferma que debe estar como para que no le alcance una comedia venezolana para pasar la tarde y lleve a la perra de veterano en veterano pa' ver si algún día saca algo (por lo menos aquel mugriento que estaba en 8 de Octubre con el perrito con gorro le enseñó a bailar); es más, a pesar de esos pantalones romboneados que se ha puesto y de su cara que la delata como la hermana fea de Mike Tyson, y a pesar de que sufre ese desenfrenado cataclismo mental que la hace vestir a un perro; a pesar de que, por lo que se aprecia en la foto, hasta las mojarritas de la pecera del fondo saben que a Don Braulio le quenda pocos tangos por cantar; le voy a decir una cosita: En cuanto vi la foto y reparé en los tobillos de su perra la reconocí al instante: ¡Su perra actuaba en Fama, Stiller, admítalo!

Marge dice que el prontuario de Libby es muy acertado, reporta Bank. "Es 100 por ciento. Ha sido el 100 por ciento de las veces, sí", afirma Stiller. Stiller dice que esta es la primera vez que admite públicamente la habilidad de su amado canino. Agrega que sólo funciona con personas mayores de edad y que ella nunca dice en qué habitaciones Libby se niega a entrar.
Derecha: La señora, indignada, declara: "¡Me importa un rábano que no sea médium, yo quiero un conejo!"
O sea que cuando la mortaja está puesta, las sábanas cambiadas y la herencia mordisqueada, Doña Stiller dice: "Sí, la perra lo sabía. ¡No quiso entrar hace dos mese! ¿Te acordá? Yo pensé que iba a mear el marco de la puerta, pero no, ¿te acordaa!? Yo no quise decir nada porque lo siento mucho mi más sentido pésame..." Así el 100% lo tiene cualquiera, ¿no?

Stiller ha estado llevando a Libby a casas de salud, hospitales de rehabilitación y comunidades de retiro desde hace 12 años. Cuenta que empezó a sumar dos mas dos tras ver diversos obituarios en periódicos de gente que Libby se había negado a visitar apenas unos días antes.
4, Stiller, 4. Dejá a la perra tranquila.

"La he visto alejarse de gente que intenta acariciarla o algo, pero intento convencerme de que sólo tiene ganas de caminar en otra dirección", dice Stiller. Investigadores afirman que los perros tienen un sentido del olfato increíble, con el cual los humanos sólo pueden soñar. Está demostrado que los perros pueden detectar el cáncer de vejiga y de mama. "Aparentemente, también han probado poder diferenciar entre un lunar en tu piel y un melanoma, un cáncer de piel, en tu piel", comenta el Médico Veterinario Dr. James Serpell, de Pensilvania, que estudia las interacciones entre humanos y animales.
Al parecer durante toda mi vida he sido amo de perros resfriados, porque ninguno de los caniches que conocí sabía diferenciar entre una dobermann en celo y la pierna de cualquier vecino, una collie ninfómana y el almohadón azul de la salita. Es más, según mi experiencia, son capaces de buscar un hueco en una escoba durante toda su vida. No se me pasa por la cabeza pretender que me hagan un test de próstata.

Serpell opina que lo más probable es que Libby pueda percibir cambios olfativos en la química corporal que ocurren poco antes de que la persona fallezca. "Creo que es altamente probable, sí", afirmó. "Eres una buena chica. Te quiero tanto", dijo Stiller, acariciando a Libby.
Libby prediciendo, con los ojos cerrados!! que hay sol. Efectivamente, es el grone de Fama. Nótese peinado ochentero.
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Atentos a la profundidad de las palabras de doña Stiller, a quien -si me permite- voy a llamar "Ben", porque el apellido me suena más. Mirá, Ben Stiller y tu perrito que no es más que el negro olvidado de Fama: Dedicáte a participar en comedias dirigidas por otros.

Stiller dice que no le preocupa que Libby pueda predecir su muerte.
Dejando ver, una vez más, que es todo verso.

¿Y qué hay de la muerte de la propia Libby? "Ella no puede abandonar esta tierra hasta que yo lo haga", sentenció Stiller.
Basta, Ben, basta de profundidad que no voy a poder encontrar el camino de vuelta
Etiquetas: espiritual, Interlunio, mascotas espiritistas
oña Yolanda De La Sierra, ajena ya a los versos de Silvio Rodríguez, no pudo predecir 32 años atrás, cuando dio el sí nupcial, que un día tanto perro se le abotonaría a la pierna en un intento de sosegar el instinto. Y es que su marido Joan Bon Stewart, el clásico g.r.b (gordo rojizo beisbolero) de pies a cabeza, le llenó la casa de pitbulls en cuanto leyó ésta noticia ...
"Gato negro". Me encanta esta relación que tenemos con Google.
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EXTRAÑO COMPORTAMIENTO ANIMAL
SORPRENDE A LOS CIENTÍFICOSEl gato que predice la muerte
La mascota de un geriátrico de EEUU identifica a los internos que están a punto de fallecer. Una reputada revista médica recoge un estudio sobre Óscar, que hasta ahora ha apuntado 25 defunciones.
No sólo predice sino que además toma nota. Es maravilloso el reino animal con mucho pelo. No me quiero meter mucho con el reportero don Joan Cañete Bayle porque con ese nombre sin duda ya recibió su dosis de burlas en la escuela primaria. Es más, voy a casi felicitarlo porque parece tomar con cierto humor que lo manden hacer estas notas al pedo, y el hombre le pone un énfasis peliculero y todo, quizás adelantándose a varios films horribles que estarán a punto de salir acerca del gato vidente.
RANT descubre racismo canalizado en mascotas: Si Oscar fuera negro lo molerían a palos sin pensarlo.
Nótese que el gato que ilustra esta denuncia en realidad es un niño disfrazado, que además también es medio negrito, con el fin de lograr una doble penetración concientizadora del mensaje.
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Todos estos sucesos me trajeron a la mente otra vez una de esas grandes incógnitas del cine que no puedo resolver: Acaso eras atrás, cuando el continente era uno sólo y por lo tanto el océano también uno sólo muchísimo más grande y caudaloso que cualquiera de los actuales; acaso, en la parte más remota de ese océano interminable, una diminuta boya de pescador flotara a la deriva. Acaso esa boya representara lo que le queda de respeto a Hollywood, y es por eso que todavía nadie llevó al gato Plutón de Poe a la gran pantalla. Un personaje literario que nos enseñó mucho antes que este Oscar de pacotilla que los gatos Saben.
Esto es lo que me pone de los nervios. ¿¡Acaso es novedad, señores de Providence, E.E.U.U.!? Toda persona en su sano juicio que haya convivido con un gato termina reconociendo que el felino casi siempre sabe más que él. ¿O ustedes qué se creen? ¿Que los egipcios se comían los mocos? ¡No! El que se comía los mocos era Brendan Fraser, las momias pueden parecer sosas pero son capaces de acabar con la cadena alimenticia. ¡Ojo! Ya lo decía hace 10 años Daniel Panaresi, muy buen escenógrafo y profesor de teatro en el hospital Vilardebó: "No olvides que los gatos saben."
Bueno, estábamos con la palabra de Cañete ...

Lugar: la tercera planta de un geriátrico de Providence (EEUU), donde pasan sus últimos días ancianos terminales y dementes. El protagonista: Óscar, un gato de 2 años con siete vidas y un sexto sentido que le permite vaticinar la muerte de los enfermos.
Flor de bola cristal... ¡Pero este miyifus es un terraja! ¡Predice que la gente se va a morir en un geriátrico donde pasan sus últimos días ancianos terminales y dementes! Pero Oscar, predecíme quién se muere en un club de porristas quinceañeras o entre los punteros del tour de France, no sé; pero en ese lugar yo creo que cualquier puercoespín tuerto llamado Toni percibe a la muerte.

"Óscar no yerra. Parece que sabe cuándo los pacientes están a punto de morir", dice David Dosa, el médico que esta semana publicó un estudio sobre Óscar en The New England Journal of Medicine. Como todos los gatos, a Óscar le gusta holgazanear y que lo alimenten. Pero desde que las enfermeras del geriátrico lo sacaron de la calle, tiene un trabajo: impasible, cada día recorre los pasillos de la tercera planta y entra en las habitaciones de los enfermos terminales.
Allí, la mascota empieza su ritual. Por muy mal que estén los pacientes, si no percibe la inminencia de la muerte, no les hace caso. Los mira, olfatea la estancia y se va. Pero a veces Óscar sube a la cama del enfermo, lo olisquea, se acurruca junto a él y ronronea. Invariablemente, horas después, cuatro a lo sumo, el enfermo fallece. "El gato siempre se las arregla para aparecer y siempre lo hace en las últimas horas", explica Joan Teno, doctora del geriátrico.
Mensaje para Oscar, a modo de corolario a la sugerencia de Interlunio: Con ésta porrista ni te gastes, vas a perder el tiempo.
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Digo yo: ¿Cómo no se van a morir los viejos si el doctor se pasa el día entero atrás del gato a ver qué hace? Y ni que lo estuviera viendo; al final de un día arduo de documentación recibe como un iluminado la mayor sabiduría de Hipócrates que adquirió y subraya en su diario: "Al gato le gusta holgazanear".
Adelante, Cañete ...

Al principio, el personal médico pensó que era casualidad. Pero ahora, cuando descubren que Óscar ronronea a un paciente, las enfermeras se apresuran a llamar a los familiares.
¿Algo pasa con el personal de este geriátrico o soy sólo yo?
"Hello? Mrs. Jefferson? Llamo del geriátrico. Lamento darle una noticia así, pero debo decirle que el gato está ronroneando."
"Ya podés agrandar el garaje, Tito: Maulló Oscar."

Invariablemente, esté fuera o dentro, cuando el paciente expira, el felino se retira. En el geriátrico hasta le han dedicado una placa: "A Óscar el gato, por su compasivo cuidado de los pacientes".
Inerpretación artística de Oscar al momento de iniciar su ritual. Nótese expresión desencajada con implicaciones claramente sobrenaturales.
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Yo propongo le hagan hacer un cursillo de RCP y doblarán menos sábanas.
Ojeando esta nota se acerca por mi izquierda, como siempre sigilosa, Agatha. "¡Como ronronees te tiro por el balcón!", le digo. Ella no responde, da dos vueltas en el respaldo, se acurruca y me queda mirando. Yo continúo: "¡Viste! Este Oscar se hace famoso porque sabe que los viejos se van a morir; y la otra gata y yo somos testigos de que vos supiste antes que nadie que la vida se asomaba por acá. Más allá de calendarios y anticonceptivos, vos supiste". Ella no dice nada. Con indiferencia se lame una pata. Sabe que en mi mundo la muerte es mucho más notoria que la vida

¡PERO SI PARECE QUE LO HUBIERA ESCRITO WELLS!
Gremio de mayordomos, los únicos conformes con el desenlace: Por esta vez el asesino es el gato.
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¡Reputada revista médica se transforma en reputeado panfleto amarillista de la noche a la mañana! Azorados todos por los poderes premonitorios de Oscar, a ningún científico se le había ocurrido hacerle cultivo bacteriano. Enfermera aprovecha que cada vez tenía más tiempo libre y menos viejos y, en uno de los desenlaces más anticlimáticos de la historia, descubre que el gato tenía toxoplasmosis y estaba apestando a todos los pacientes del hogar.
"Yo ya había empezado a sospechar del carácter intencionalmente homicida del gato cuando lo ví acomodar la almohada de don Otholsson, porque me llamó la atención que lo hiciera por arriba de la cara del viejo", declara la heroína, henchida de orgullo ante su propia sagacidad.
Parientes ofendidos iniciarían acciones legales: "¡¡'Viejo' es el viento, y todavía sopla!!", protesta la nieta de don Otholsson ante lo que considera una falta de respeto escandalosa, "Pedazo de conchuda", agrega a continuación, ya con menos tacto.
æclipse µattaru, corresponsal de RANT en
el armario de los pañales
Etiquetas: espiritual, Interlunio, mascotas espiritistas
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